Howard Drossin
Estados Unidos (1970)
Howard Drossin, es un compositor, arreglista y orquestador, cuyo trabajo es fusionar géneros con autenticidad, para servir a la narrativa, pero con personalidad propia. Como se evidencia en la banda sonora que examinamos en esta página, Drossin teje mundos emocionales, recuerda personajes perdidos, eleva escenas de sentido íntimo con música que se aferra.
Desde niño encontró refugio y sentido en la música. Su madre tenía una colección de discos muy amplia —desde compositores sinfónicos clásicos hasta jazz— lo cual sembró en él una paleta sonora muy variada.
Desde adolescente aprendió a tocar guitarra y piano, instrumentos que seguirían siendo esenciales en su música. Más tarde estudió composición en la Southern California Conservatory of Music. Mientras estudiaba, tocaba en bandas, se movía por la escena musical en Los Ángeles, lo que le dio un pie firme entre lo académico y lo práctico.
Su primer contacto importante con la música aplicada vino del videojuego. Entre los primeros trabajos están “Wolf: True Life Adventure”, para Disney.
En 1993 se une a Sega Technical Institute (una división de SEGA de América) lo que marca un punto de inflexión: empieza a componer para títulos como ‘Sonic Spinball’, ‘Sonic & Knuckles’, ‘Comix Zone’ y ‘The Ooze’. Ahí se forma en la práctica del videojuego: limitaciones técnicas, música que debe acoplarse a patrones de juego, sonidos de consola, tiempos de ciclo, etc.
Paralelamente va adentrándose en cine y televisión, colaborando como orquestador y arreglos con nombres como Terence Blanchard en proyectos que demandan bandas sonoras completas con orquesta, leitmotivs, arreglos, ambiente dramático.
El estilo de Drossin es híbrido, tan cómodo en lo orquestal como en lo electrónico, tan capaz de generar brutalidad sonora como de explorar la sutileza emocional. Como es la función de un buen compositor, Drossin muestra en sus composiciones versatilidad utilizando guitarra y piano, elementos electrónicos, samples, instrumentos orquestales grandes, fusionando distintos géneros como metal, rock, jazz, música de videojuegos clásicos u orquesta sinfónica. Sus trabajos muestran sensibilidad dramática: entiende qué pide la escena. Uso de texturas sonoras y sonido ambiente cuando el género lo exige.



En el Festival de Cannes 2025, su partitura para ‘Highest 2 Lowest’ fue reconocida públicamente con ovación de pie al presentarse la película. Eso mismo es un reconocimiento artístico importante, si bien no un premio formal de academia.
Howard Drossin ha compuesto música para series y cortos, además de colaboraciones en documentales, trabajos para Spike Lee en formatos diversos. Ha trabajado en anuncios como un comercial del Super Bowl, lo que exige otro tipo de escritura musical, eficiencia dramática y capacidad de impacto inmediato. Ha colaborado con artistas mayores como Terence Blanchard, Rod Stewart, The Black Keys, Beyoncé, Wiz Khalifa, Paul Oakenfold. En estos casos haciendo arreglos, orquestaciones o contribuciones musicales. Desde sus primeros días en SEGA hasta remakes modernos, incluyendo Splatterhouse, Afro Samurai, Baldur’s Gate, etc. Aquí ha podido experimentar tanto estructura lineal como interactiva, permitiendo variaciones musicales según el progreso del jugador.
La música no debe ser un telón de fondo para una película, sino un personaje más. Sin duda creemos que la música de este compositor es un ejemplo de ello.
Del cielo al infierno (2025)
‘Del cielo al infierno’ es un thriller dramático protagonizado cuya historia gira con David King (Denzel Washington), un magnate de la música con oído excepcional, que se ve atrapado en una extorsión cuando ocurre un secuestro: el hijo de su chofer es confundido con el suyo, pero el rescate sigue en juego. King debe decidir entre sus obligaciones morales y la supervivencia de su imperio personal. La película mezcla géneros —thriller, crimen, drama familiar—, con un tono emocionalmente intenso, lleno de tensión, dilemas éticos, y una ambientación urbana muy marcada en la Nueva York contemporánea.
En esta el compositor construye una partitura que acompaña tanto escenas íntimas como persecuciones turbulentas en la gran ciudad, con múltiples influencias culturales: jazz, soul, hip hop, música negra clásica, salsa, incluso elementos folclóricos. Su estilo habitual de híbrido musical, de contraste y de puesta en valor del color instrumental (instrumentación rica, orquesta grande, uso del piano solo, guitarra, atmósfera) coge aquí un gran escenario.

La partitura construye ambientes urbanos, tensiones morales, y funciona como contrapunto emocional. Da textura al conflicto interno de King, a sus éxitos, sus dudas, sus momentos de soledad y de acción. En una película que juega mucho con la dualidad (lo público vs lo privado, el dinero vs la dignidad), la banda sonora sirve para amplificar lo que no se dice, lo que late debajo de cada escena.
Es una composición con melancolía, en especial en momentos íntimos: el padre, la familia, la idea de pérdida potencial. Pero también hay un ritmo inquietante, suspense creciente, cuando la situación de secuestro exige tensión y peligro.
Hay también momentos de celebración sonora: la ciudad, la música negra, el jazz, la salsa, que recuerdan orgullo, pertenencia, identidad.
Un contraste constante: momentos en los que la música abraza suavidad, hasta cierta introspección (piano, solo, cuerdas), vs otros momentos en los que explota (percusión, arreglos orquestales, elementos de música popular).

Se grabó con una orquesta de unas 90 piezas en Nueva York, lo que da una riqueza sonora, profundidad de cuerdas, metales, maderas. El piano tiene un rol protagonista en varios pasajes, especialmente en momentos de introspección o de elección moral. Se usan solos de piano para expresar culpa, angustia, dudas.
Guitarra y arreglos más contemporáneos cuando la música debe conectar con el mundo callejero, con el hip hop, con la música popular que aparece en la película. Texturas de jazz, de orquesta grande, salsa latina, canto coral ocasional, elementos de improvisación en el Fergus McCreadie Trio, lo que le da variedad y frescura.
La apertura con “Oh, What a Beautiful Mornin’”: justo al inicio, recorriendo la cámara Manhattan mientras suena esta canción clásica del musical Oklahoma! Esa elección produce un contraste emblemático: belleza idílica frente al ambiente urbano, presagio de que algo disonante vendrá después.
La canción central “Highest 2 Lowest”, interpretada por Aiyana-Lee, compuesta especialmente para la película. Cumple la función de tema central, parte de la identidad sonora de la película, y se anuncia como single que abre el álbum.
Banda sonora
- And Now We Shall Begin (1:36)
- Oh, What A Beautiful Mornin’ (3:14)
- Coach Foxy (3:00)
- All Money Ain’t Good Money (4:30)
- Loving Partners (Orchestra) (3:45)
- Somebody Got Trey (2:47)
- Kings and NYPD Detecting (3:35)
- Trey Is Found (3:41)
- It’s All About the Size (1:26)
- Paul Begs (Score) (3:12)
- Ice Cold (0:42)
- Lobby Talk (2:18)
- Father 2 Son (4:40)
- Balcony Disconnect (2:17)
- Paul On His Knees 1 (0:46)
- Paul On His Knees 2 (1:05)
- Stony Gate (1:16)
- We Got This (Stony Gate 2) (5:42)
- Da Kings (1:14)
- Questioning Kyle (2:50)
- These Mean Streets (0:44)
- The Chase (5:03)
- Brooklyn Hospital (2:29)
- Free Yung Felon (1:09)
Departamento musical
El departamento musical estaba compuesto del siguiente equipo de personas, además de músicos solistas, músicos de la orquesta etc.
| Compositor | Howard Drossin |
| Bajo | David Bowden |
| Supervisión musical | Rochelle Claerbaut |
| Batería | Stephen Henderson |
| Orquestador | Michael J. Lloyd |
| Ingeniero adicional de grabación | Thai Long Ly |
| Mezcla y grabación de la partitura | Lawrence Manchester |
| Piano | Fergus McCreadie |
| Director de orquesta | Lucas Richman |
| Ejecutivo a cargo de la música | David Taylor |
| Arpa | Brandee Younger |
| Preparación de la partitura | Seth Evan Stone |












