Cyril J. Mockridge

Reino Unido (1896 - 1979)

Cyril J. Mockridge pertenece a la generación de compositores de la Edad de Oro de Hollywood. Si bien no está entre los llamados “más grandes” si escribió importantes partituras y fue muy importante en el departamento musical de 20th Century Fox, extendiendo su carrera durante tres décadas, contribuyendo de forma significativa a la identidad sonora de dicho estudio. Mostró una gran capacidad para adaptarse a géneros tan dispares como la comedia, el musical y el western lo que a nuestro juicio merece estar en nuestra web; “Bandas sonoras de cine”.

Mockridge recibió una formación musical clásica rigurosa en su país natal (Reino Unido). Estudió en la Royal Academy of Music, donde desarrolló una técnica depurada en composición y orquestación, como era muy propio en aquel tiempo. Después de la Primera Guerra Mundial, emigró a los Estados Unidos a principios de la década de 1920. Sus primeros pasos no fueron en el cine, sino en el teatro de Broadway, en la ciudad de Nueva York, donde trabajó como arreglista y pianista de ensayos, algo que le serviría para entender su posterior salto al mundo del cine.

En 1932, Mockridge se trasladó a Hollywood, en Los Ángeles, integrándose en el equipo de la 20th Century Fox donde encontraría su hogar profesional definitivo. Bajo la supervisión de Alfred Newman, el director musical del estudio, Mockridge se especializó en la composición de música original, la adaptación de temas ajenos y la orquestación. Durante los años cuarenta y cincuenta, fue el compositor de confianza para proyectos que requerían un toque ligero pero elegante, convirtiéndose en el acompañante sonoro habitual de actrices como Marilyn Monroe o la jovencita Shirley Temple.

Su música se caracteriza por una transparencia melódica. Poseía una habilidad para transmitir optimismo en su música, utilizando maderas y cuerdas que definía la comedia romántica de la época. Con el tiempo también transitó hacia paisajes más dramáticos, como el género western, al que dedicamos nuestro espacio a la banda sonora: “El hombre que mató a Liberty Balance” (1962). En sus trabajos para este género, su música adquiría una cualidad expansiva y noble, utilizando metales para evocar la majestuosidad de las historias del ‘viejo oeste’, demostrando que su formación europea se había fundido perfectamente con la estética del folklore estadounidense.

Su filmografía, supera los doscientos títulos, como la partitura para » De ilusión también se vive» (1947) con Maureen O’Hara y John Payne de protagonistas, donde logró capturar la magia y el sentimentalismo de la época navideña sin caer en el exceso.

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Cyril Mockridge
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Cómo casarse con un millonario (1953) Cyril J. Mockridge
Cómo casarse con un millonario (1953)

En el ámbito de la comedia, su trabajo en «Cómo casarse con un millonario” (1953) su banda sonora destacó adaptándose perfectamente al género. Mockridge también fue un colaborador del director John Ford, para quien compuso la música de «El hombre que mató a Liberty Balance” de la que a continuación hablaremos. Otros títulos notables incluyen «La taberna del irlandés” (1963) y su participación en la adaptación musical de «Ellos y ellas”, donde el actor Marlon Brando participa interpretando dos temas: “I’ll Know” y el famoso; “Luck Be a Lady”, por la cual recibió una nominación al Óscar de la Academia de Hollywood.

Cyril Mockridge se retiró a mediados de la década de 1960, dejando un legado de partituras que, poseen una calidad técnica y una calidez melódica indiscutible. Su figura reivindica al compositor de estudio como un artista, capaz de dotar de alma a las imágenes independientemente del género o la escala de la producción.

El hombre que mató a Liberty Balance (1962)

La historia pretende desmitificar al “cowboy” del viejo oeste. La acción comienza con la llegada del anciano senador Ransom Stoddard (James Stewart) y su esposa Hallie a la pequeña ciudad de Shinbone. El motivo de su viaje es asistir al funeral de Tom Doniphon (John Wayne), un hombre olvidado. Ante la insistencia de los periodistas locales, Stoddard decide revelar la verdadera historia de cómo su carrera política se forjó sobre un evento que cambió el destino de la región.

El relato nos transporta décadas atrás, cuando un joven Stoddard llega a Shinbone cargado de libros de leyes y un idealismo inquebrantable. Su entrada en el territorio es violenta: es asaltado y golpeado por Liberty Balance (Lee Marvin, conocido sobre todo por el musical: “La leyenda de la ciudad sin nombre”, de 1969, donde interpreta un tema mítico de la historia de los grandes musicales: “»Wand’rin’ Star» (Estrella Errante)”)), un forajido sádico que personifica la anarquía y la brutalidad del desierto.

La banda sonora compuesta por Cyril J. Mockridge, a diferencia de las grandes partituras expansivas que caracterizaron a compositores como Max Steiner o Victor Young, el trabajo de Mockridge aquí es contenido y melancólico. El compositor utiliza la música para diferenciar dos mundos en colisión: el viejo Oeste de la fuerza bruta y el nuevo Oeste de la ley y el orden.

1962-El hombre que mató a Liberty Valance-Cyril Mockridge

El tema asociado a Liberty Valance es una explosión de metales agresivos y ritmos sincopados. Representa el caos y la anarquía. Cada vez que este personaje irrumpe en escena, la música pierde su armonía, subrayando la naturaleza depredadora de un hombre que solo entiende el lenguaje de la violencia.

Sin embargo, el corazón emocional de la película no reside en la acción, sino en la pérdida. Para lograr este efecto, John Ford tomó una decisión narrativa inusual: reutilizar el tema principal que Alfred Newman compuso años atrás para “El joven Lincoln”. Esta melodía, conocida como “El tema de Annabelle”, se convierte en el leitmotiv del amor no correspondido y de la renuncia. Es una pieza elegíaca, interpretada principalmente por cuerdas suaves, que evoca una profunda nostalgia. Su uso es magistral porque no solo une a los personajes, sino que refuerza la idea del sacrificio necesario para construir una nueva forma de vivir.

Esta partitura es un lamento a la pérdida del individuo frente a la historia. Mockridge, apoyado en la herencia de Newman, logra que la música funcione como un narrador omnisciente que nos recuerda que, aunque se imprima la leyenda, la verdad siempre suena con una nota de tristeza y soledad. Es una banda sonora que no acompaña a los héroes hacia el atardecer, sino que los observa desde la penumbra de un vagón de tren, despidiendo una era que nunca volverá.

Ellos y ellas (1955) Cyril J. Mockridge
Ellos y ellas (1955)

Banda sonora

  1. Main Title [01:39]
  2. Cactus Rose [01:30]
  3. Sad Reunion – Overland Stage [05:07]
  4. Sweet Genevieve – Saloon Music [01:39]
  5. Music of the Bars [01:40]
  6. A Shapely Student – A Rose for Hallie [01:29]
  7. Whiskey Bottle – Tom’s Adios [01:13]
  8. The Pen and the Sword [02:04]
  9. After Election (Part 1 & 2) – Peabody’s Shadow [01:28]
  10. Carmela – Jarabe Tapatio – Shinbone Saloon [03:10]
  11. Tears and Tenderness [01:48]
  12. Longhorn Brass Band – Longhorn Bugle Band [02:56]
  13. Longhorn is Nominated – Stoddard is Nominated [01:45]
  14. Tom Shot Liberty [01:05]
  15. The Last of Tom [00:24]
  16. Cactus Rose Again – Finale [01:30]
  17. Mexican Celebration – Saloon Piano Sweetner (Bonus Track) [01:17]
  18. Utility Drum Track (Bonus Track) [01:00]

Departamento musical

El departamento musical estaba compuesto del siguiente equipo de personas, además de músicos solistas, músicos de la orquesta etc.

CompositorCyril Mockridge
Director de orquestaIrvin Talbot
OrquestadorJack Hayes
OrquestadorLeo Shuken