Hania Rani
Polonia (1990)
Su formación académica comenzó en la Escuela de Música Feliks Nowowiejski de Gdansk (Polonia), donde adquirió una base técnica rigurosa que más tarde perfeccionó en la prestigiosa Universidad de Música Fryderyk Chopin de Varsovia.
Con una formación exquisita se desenvuelve en el virtuosismo del piano. Su transición hacia la relevancia internacional ocurrió al trasladarse a Berlín para estudiar en la Hochschule für Musik Hanns Eisler, donde el entorno de la música electrónica y el minimalismo alemán la impulsaron a integrar sintetizadores y técnicas de producción moderna en su lenguaje pianístico. Su formación estuvo centrada en el repertorio de Chopin y los polifonistas, dándole la oportunidad de adquirir una técnica importante en la música clásica. Aun así, ha sabido combinar el lenguaje clásico con la música electrónica.
Su carrera despegó internacionalmente con el lanzamiento de su primer álbum en solitario titulado «Esja» en 2019. En este trabajo, Rani capturó la esencia del piano acústico de una manera íntima. Su capacidad para narrar historias sin palabras la llevó rápidamente al mundo del cine. Uno de sus trabajos más destacados en este ámbito es la banda sonora para el documental «Venice – Infinitely Avantgarde», donde su música guía al espectador a través de la historia del arte veneciano. Asimismo, su álbum «On Giacometti» fue concebido como una respuesta sonora a la vida y obra del escultor Alberto Giacometti, demostrando su habilidad para traducir texturas físicas y espacios arquitectónicos en notas musicales.



Con el lanzamiento de «Home» en 2020 y más recientemente «Ghosts» en 2023, Rani expandió su paleta sonora de manera significativa. Introdujo sintetizadores, ritmos electrónicos sutiles y, lo más importante, su propia voz.
Un pilar fundamental en su biografía es su relación profesional con la violonchelista Dobrawa Czocher. Juntas grabaron «Inner Symphonies» para el prestigioso sello Deutsche Grammophon, un álbum que explora la simbiosis entre el piano y el violonchelo con una profundidad cinematográfica sobrecogedora. Una joven y una mujer más a la lista de nuestro catálogo de compositores de música de cine.
Valor sentimental (2025)
La trama sigue a dos hermanas que han construido sus vidas a la sombra de un padre excéntrico y distante, un director de cine cuya carrera ha languidecido con el tiempo. El conflicto central estalla cuando este progenitor regresa con la intención de filmar su última película, un proyecto que pretende ser su gran legado y en el que busca involucrar a sus hijas de manera casi obsesiva.
La narrativa se apoya en la atmósfera sonora diseñada por Hania Rani, que traduce en texturas de piano el aislamiento de los personajes y la búsqueda de una reconciliación que parece siempre fuera de alcance. En última instancia, ‘Valor sentimental’ es un retrato íntimo sobre el paso del tiempo, la redención y la dificultad de perdonar a quienes, a pesar de sus fallos, conforman nuestro origen. Es una obra donde la memoria se convierte en el escenario principal, y donde cada diálogo omitido encuentra su eco en la partitura que acompaña este viaje hacia la aceptación. Rani, conocida por su capacidad para extraer texturas del piano y la electrónica, construye un ecosistema sonoro que subraya la fragilidad de los vínculos familiares y el peso del pasado.

En esta obra, la música funciona como un hilo invisible que conecta a las dos hermanas protagonistas con la figura errática de su padre. Hania Rani utiliza el piano vertical como el corazón emocional del relato. No es un piano de concierto limpio y distante, sino uno donde se escuchan los mecanismos internos, el roce de los fieltros y el pedal, lo que otorga a la música una cualidad orgánica y doméstica que encaja perfectamente con la naturaleza íntima del drama.
La partitura se divide en dos vertientes claras. Por un lado, encontramos melodías circulares y repetitivas que evocan la rutina del duelo y la estasis emocional de los personajes. Estas piezas capturan la sensación de estar atrapado en una memoria que se niega a desvanecerse. Por otro lado, Rani introduce capas de sintetizadores ambientales y voces procesadas que aparecen en los momentos de mayor tensión o revelación. Estos elementos electrónicos representan la incertidumbre del futuro y la desintegración de la imagen idealizada que las hijas tenían de su padre.

Banda sonora
- Sentimental Value (4:48)
- The House (2:50)
- Childlike (2:40)
- Lighter and Lighter (1:57)
- Riksarkivet (3:18)
- Agnes (3:16)
- Rachel (5:37)
- Speaking to the Past (2:20)
- Gustav (6:58)
- Nora (4:51)
Departamento musical
El departamento musical estaba compuesto del siguiente equipo de personas, además de músicos solistas, músicos de la orquesta etc.
| Compositora | Hania Rani |
| Violín | Javier Aguilar |
| Viola | Pawel Czarny |
| Violonchelo | Dobrawa Czocher |
| Clarinete y cuerdas | Jacek Dziolak |
| Mezclador de la banda sonora | Greg Freeman |
| Supervisión musical | Martin Hossbach |
| Flautas | Lukasz Jankowski |
| Violonchelo | Cicely Parnas |
| Piano y sintetizadores / Arreglos de la banda sonora original | Hania Rani |












