Jed Kurzel
Australia (1976)
Antes de consolidarse como compositor de cine, Kurzel desarrolló su identidad musical como líder, cantante y guitarrista de la banda de blues-rock «The Mess Hall». Este pasado es fundamental para entender su obra, ya que de ahí hereda su enfoque minimalista y su predilección por texturas crudas y directas. A diferencia de los compositores de formación puramente académica, Kurzel aborda la partitura con la mentalidad de un instrumentista que busca la distorsión, el eco y la resonancia orgánica.
Su entrada definitiva en la industria cinematográfica se produjo en 2011 con «Snowtown», dirigida por su hermano Justin Kurzel. Esta colaboración marcó el inicio de su carrera. Por este trabajo, recibió el premio a la Mejor Banda Sonora en los Screen Music Awards de Australia, estableciendo las bases de su estilo musical.
El sonido de Jed Kurzel se define por una integración entre la música y el diseño de sonido. Sus composiciones suelen ser oscuras, industriales y cargadas de una tensión latente. Tiene una habilidad especial para manipular instrumentos tradicionales, como las cuerdas o el piano, hasta hacerlos sonar extraños. En su obra, la música crea un entorno sonoro donde la incomodidad y la belleza conviven de manera orgánica.



En 2014, Kurzel compuso la música para el cine de terror psicológico «The Babadook». En esta obra, utilizó elementos sonoros infantiles distorsionados para subrayar el descenso a la locura de los protagonistas. Posteriormente, en 2015, se enfrentó al desafío de «Macbeth». Aquí, transformó la épica de Shakespeare en un paisaje sonoro telúrico, donde los violonchelos parecen gruñidos de la tierra misma. Este trabajo le abrió las puertas de las superproducciones, llevándolo a componer para «Assassin’s Creed» y, de manera muy destacada, para «Alien: Covenant». En esta última, tuvo la difícil tarea de respetar el legado de aquellos grandes, como Goldsmith, Horner o Goldenthal, mientras aportaba su propia visión agresiva y electrónica al universo creado por Ridley Scott.
La simbiosis creativa con su hermano ha continuado en proyectos como «True History of the Kelly Gang» y «Nitram». En estas películas, la música actúa como un espejo de la violencia y la alienación que el compositor plasma en pantalla. Esta conexión le permite experimentar con estructuras menos convencionales, priorizando el impacto emocional sobre la estructura sinfónica tradicional.
The Mustang (2019)
La trama de The Mustang se desarrolla en una prisión de Nevada y sigue la vida de Roman Coleman, un convicto que carga con un pasado de violencia extrema y un aislamiento emocional que lo mantiene alejado de cualquier contacto humano significativo. La historia arranca cuando Roman es integrado en un programa de rehabilitación estatal que consiste en capturar y entrenar caballos salvajes para ser subastados.
La narrativa explora el proceso de redención de un hombre que ha olvidado cómo ser humano. A través de la relación con el caballo el protagonista comienza a desmantelar su armadura emocional. La película se convierte así en un estudio sobre la libertad emocional frente al encierro físico, donde el desierto de Nevada actúa como un escenario de belleza cruda que contrasta con la rigidez de las celdas. Jed Kurzel, el compositor, se sumerge en el estado psicológico de Roman, el protagonista, para ofrecer un relato de redención áspero y sin concesiones.

La música funciona desde el inicio como un espejo de la contención emocional. Los sonidos son opresivos, utilizando drones de baja frecuencia y cuerdas que parecen tensarse hasta el límite físico. Estos elementos representan la armadura emocional de un hombre que ha perdido la capacidad de comunicarse.
A medida que Roman comienza su vínculo con el caballo, la partitura de Kurzel introduce matices más orgánicos, aunque evita cuidadosamente caer en el sentimentalismo. El uso del violonchelo es fundamental en este tramo. Las notas largas y rasposas evocan la naturaleza indómita del mustang y la rudeza del desierto de Nevada.
Kurzel utiliza percusiones sutiles y erráticas que imitan el pulso acelerado de la ansiedad o el latido del corazón de un animal asustado. Esta decisión refuerza la tesis de la película: el hombre y el caballo comparten un mismo trauma y una misma respuesta biológica ante el encierro.

Banda sonora
- Horse Run [2:26]
- Isolation [2:39]
- He’s Back [2:01]
- Struggle [2:32]
- The Encounter [1:41]
- Drugs [2:03]
- Henry [2:34]
- Horse [3:17]
Departamento musical
El departamento musical estaba compuesto del siguiente equipo de personas, además de músicos solistas, músicos de la orquesta etc.
| Compositor, guitarra, mandolina y percusión | Jed Kurzel |
| Orquestación y Viola | Robert Ames |
| Violín | Galya Bisengalieva |
| Supervisora de la partitura | Lucy Bright |
| Preparación musical | Daisy Chute |
| Violonchelo | Oliver Coates |
| Orquesta | London Contemporary Orchestra |
| Supervisor musical | Sylvain Goldberg |
| Supervisión musical | Mathieu Schreyer |
| Violín | Eloisa-Fleur Thom |
| Orquestador | Hugh Tieppo-Brunt |












